El tocaculos

Raquel Corrales

YO 

Las alturas no me dan miedo. Vivo en un séptimo piso y disfruto de las vistas de mi casa día sí y día también. Incluso me subo a la banqueta para colgar adornos en mi terraza. No, no soy miedosa en ese sentido. Mi marido y mis hijos sufren cuando me ven ahí subida, pero yo no hago caso y me salgo siempre con la mía. Solo sufro en el ascensor, y es que alguna vez se ha ido la luz mientras subía. Entonces sí me puse nerviosa. Porque quedarte colgada en ese habitáculo a oscuras te da qué pensar. Menos mal que iba sola, porque el otro día, bajando con mi vecino, Manolo, el del séptimo D, pasó algo vergonzoso. Yo entiendo que es un hombre mayor y que ya chochea un poco más de lo normal, pero no justifica lo que hizo. Como todas las mañanas, yo iba tan guapa con mi falda y mi blusa; le di los buenos días y empezamos a hablar de aspectos sin sentido. Lo normal en un trayecto de ascensor común. Pero, de repente, noté cómo me tocaba el culo. Sin venir a cuento, posó su mano en mi trasero. Yo no supe qué decir, ni qué hacer. Me limité a quedarme callada. ¡Será posible! ¡Viejo verde! 

TÓNICA  

Ya está la Fusa subida otra vez en la terraza. La veo desde mi balcón. Vivo al lado, en el séptimo D y la oigo trastear con esos adornos horteros que pone para lucirse. Le tengo cariño; son muchos años viviendo en el mismo edificio, pero es que yo soy mucho de criticar. Siempre me la encuentro en el descansillo y, puerta con puerta, la pongo al día sobre la vecindad donde vivimos. A mí no me importa: lo hago con gusto. Ella se luce invitándome a ver sus cuadros y sus adornos. Tiene buena mano para la decoración. Pero no me esperaba que me saliera con estas. Decir que mi Manolo le ha tocado el culo… ¡Hombre, por favor! Eso se lo ha inventado, y no hay más que discutir. Ya me tiene a mí para manosearme. ¿Va a dedicarse a meter mano a las vecinas? Con lo elegante y caballero que es mi Manolo. Maldita arpía cincuentona. 

 

PEPI 

Hoy ha fallecido Manolo. Sí, el vecino del séptimo D. Voy a subir donde la Fusa a decirle; después de todo, han sido vecinos contiguos muchos años. Fusa es mi amiga, además de vecina. Yo subo todos los sábados desde el cuarto al séptimo, y me tomo un pacharán navarro con ella y con su marido. Después de tiempo y tiempo, hemos forjado una bonita amistad.  En mi casa tengo algún cuadro pintado por ella.  Es muy creativa y tiene buen gusto. El caso es que, subiendo en el ascensor, me ha dado por pensar. No sé si será verdad ese chismorreo que se cuenta en la comunidad. Resulta que hace años le debió de tocar el culo Manolo a la Fusa. Claro, así ella lo evitaba en el portal.   Una vez creo que hasta Manolo le preguntó por qué no quería subir con él.  Qué cosas… ¿Acaso no se acordaba de lo que había hecho? ¿O es que mi amiga se lo había inventado? Yo le creo a la Fusa. Es tontería inventarse algo así. Ella no es de esas. Hoy iremos al funeral. La pobre Tónica está muy mayor también. No sabemos cuánto durará después de esta pérdida. El pacharán de hoy será a la salud de Manolo, el tocaculos