Milena entra en la habitación sujetando unas cajas de cartón y una bolsa de basura. Lo deja todo en el suelo. Se queda mirando la cuna en el centro del cuarto. Luego mira las paredes pintadas de azul con pegatinas de pececillos y una estrella marina.
Se acerca a la estrella y la acaricia; pasa su mano por la pared: un pez espada, una ballena… Apoya la frente y cierra los ojos. Respira hondo.
Se gira y vuelve a coger la bolsa y las cajas. Parece indecisa; finalmente se dirige a un armario blanco, de cajones, sobre el que hay un espejo y unos marcos con fotografías.
Abre el primer cajón y va sacando ropita y echándola a la bolsa de basura. De pronto se detiene, se queda con una prenda en la mano. Es un body azul de algodón, muy suave. Lo mira y se lo pasa por la cara, lo huele. Vuelve a sacar todo lo que acaba de meter en la bolsa, lo dobla con cuidado y lo coloca en una de las cajas.
Abre el segundo cajón y saca un paquete de pañales; coge uno, lo mira extendido mientras lo alisa; despliega las tiras de fijación. Hace una bola del pañal, pega las tiras, lo aprieta bien tenso, lo pesa en una mano, lo cambia de mano. Luego lo deja caer en la bolsa. Saca un bote de colonia Nenuco, lo destapa y posa la nariz. Se queda quieta un segundo. Acaba por echarse unas gotas en la muñeca y aspira. Después saca polvos de talco y una caja de toallitas húmedas. Finalmente lo tira todo, menos la colonia, que se guarda en un bolsillo.
Cierra el cajón. Mira a su alrededor. Ve unos juegos de construcción, un oso de peluche, un puzzle de espuma, dos sonajeros en la cuna. Con mucho cuidado va guardando estas cosas en las cajas. Lo último que guarda son las fotografías. Antes de meterlas en la caja, se queda mirándolas un momento. Luego se mira en el espejo. Tiene los ojos llenos de lágrimas.
Se pasa la manga del jersey por la cara. Respira hondo hasta que se calma. Saca el móvil y enciende la luz del techo. Se acerca a la cuna y contempla la estructura de madera, su colchoncito y su pequeña sábana. Milena le hace fotos desde todos los ángulos. Luego abre una aplicación de compraventa donde escribe unas palabras. Se queda mirando la pantalla. Lo borra. Apaga el móvil. Quita la sábana de la cuna, la dobla con cuidado y la guarda en una de las cajas.
La cuna se queda sola en el centro de la habitación.







