La vida es un secreto

Raquel Corrales

    No sé guardar un secreto. No sé y además no me gusta. Yo no tengo,  y guardarlos entorpece mi vida. Si algo he aprendido en este mundo es en no disimular ante nada ni nadie. Creo que hay que mostrarse tal cual eres. Sin tapujos, sin medias tintas, clara como el agua y libre como el viento. La verdad que me cuesta ser confidente de nadie. No es porque no se pueda confiar en mi, es porque si lo haces te voy a defraudar seguro. Sin ir más lejos, Patri me confesó que estaba embarazada el viernes. El lunes toda la oficina le había dado ya la enhorabuena. ¿ Mala amiga? ¿Entrometida? Tal vez penséis que tengo poco tacto,  pero yo solo quiero el bien. Seguro que Patri me lo agradecerá. ¿Qué mejor manera de empezar un lunes donde todos te felicitan? Y además lo hacen por una buena causa. Vas a dar a luz una nueva vida. Siéntete importante por ello. No lo escondas porque eso es maravilloso.

         Nadie comprende mi actitud pero gracias a ella el mundo es mejor.

        ¿Acaso he ocultado yo mi enfermedad alguna vez? Puede que al principio me diera corte, vergüenza, apuro decir en voz alta que soy bipolar. Pero lo soy y punto. No debo esconderme detrás de una máscara y disimular lo que no soy. ¿La sociedad no me acepta? Pues muy bien. Yo no la acepto a ella y ya está. Vivir con miedo no conduce a nada. De hecho, me va mejor desde que lo digo tal cual. La gente lo ve más natural, sin adornos mediáticos,  sin valoraciones extremas. Y me aceptan. Me aceptan porque yo lo valgo. Porque en la diversidad está la magia, la elección, el abanico de posibilidades. La mente me traiciona a veces pero se esquivarla y comportarme tal cual soy.

       Los secretos asustan,  corroen y distorsionan la realidad. Odio vivir callada para no dañar. Odio la hipocresía y la banalidad. Fluyamos en este océano sin fin. En este bosque lleno de frutos. En este pajar infinito donde encontraremos esa aguja perdida. La vida es más simple que todo ese infierno que nosotros creamos. La única putada es la muerte que a todos nos espera. De esa no hay escapatoria. Pero de todo lo demás sí.  Por eso no quiero vivir en silencio. No traiciono a nadie con mis charlas agolpadas. Con mis sueños y mi realidad.

      Cuando la ansiedad me visita intento esquivarla. Cuando la euforia me posee, me apaciguo con mis trucos. Todo tiene solución. Todo menos la muerte. 

      Y río, canto, bailo, me enfado, grito y rompo a llorar. Pero pronto vuelven las risas y se inicia un nuevo ciclo. El ciclo de la vida que se abre paso. Que no mira atrás ni entorpece el camino. Los secretos me minimizan, me hacen vulnerable e inestable. Quiero abrirme a ti y que tu lo hagas conmigo. Sin cuchicheos, sin timideces, sin voces falsas ni gestos torpes. Naturales, puros y veraces. Eso quiero yo. Una amistad pulcra y libre de connotaciones. Porque para criticar ya están los demás. Vivamos sanos de falsedades. Mostrémonos como somos y no como quieren los demás que seamos. 

        La vida no está hecha para penurias, sufrimos porque dejamos que los demás nos dañen. Existe la maldad pero abunda más lo bueno, de lo contrario, el mundo se habría parado. En cambio, sigue girando y tú giras con él.  El ritmo es lo único que nos diferencia. Puedes seguir el son de los demás o el tuyo propio. Tu eliges.

      Así que no pidas que te guarde un secreto. No sé guardar un secreto.