Tu recuerdo siempre está conmigo.
Un volcán vivo que respira,
Una hembra valiente.
Una mujer sabia.
Juntos o separados mis ojos,
te siguen viendo.
A veces, intercalados.
A veces, al mismo tiempo.
Al cerrarlos recuerdo tus consejos,
Tu amor al verme triste,
Tus cuidados al estar enferma.
Tus palabras de “sí se puede, te lo mereces”.
Eras encantadora, siempre amable
Y atenta con los demás.
Servicial, diligente, trabajadora.
Eras una persona sinigual.
En la cocina eras infatigable,
Tus manjares eran los mejores.
Qué decir de tus sabrosas tortitas de camarón,
De tus exquisitos chiles en nogada.
Tu carácter era jovial, encantador,
Siempre y cuando no te hicieran enojar,
porque si eso sucedía, con dureza
sabías ponerlos en su lugar.
Madre de mi madre. Fui tu consentida.
Me dejaste un gran legado de: amabilidad
responsabilidad, fortaleza, tenacidad.
Siempre estarás en mi mente y corazón por toda
la eternidad.






