一Lo siento, Eduardo, no pudimos salvarla, le dije.
Empezaba a darle la noticia cuando el hospital quedó a oscuras. Nos conocíamos desde la infancia y confiaba en mí. Yo dirigía el mejor equipo de cirujanos e hicimos todo lo que se podía para salvar a Gloria, pero su corazón dejó de funcionar.
一¿Qué dices, Pancho? Que Gloria está…一se quedó en silencio y se aferró a mi brazo.
A través de la mascarilla sentí su aliento a café y cigarrillos, un olor ácido, que se cultiva cuando no se consume otra cosa en mucho tiempo. Intenté apartarme, pero él se acercó. En la oscuridad pude ver destellos en sus ojos. Me pregunté cómo se producían, porque la luz era muy escasa y no se me ocurrió la respuesta, pero estaban ahí. Vi que los bordes de sus párpados se anegaron, y creí que los míos también, pero yo debía controlarme, debía regresar a la sala para organizar la salida del cuerpo de Gloria y no podían verme así. Los pasos de las enfermeras que se dirigían a las habitaciones, mientras se restablecía la corriente, me ayudaron.
一Tranquilízate, Eduardo一le dije en voz baja.
一¿Sufrió?一me preguntó.
一Estuvo inconsciente todo el tiempo. Te puedo asegurar que no sintió nada.
一¿Abrió sus ojos? ¿Dijo algo?
一Dormía profundamente, no vimos ni una mueca de dolor. Perdió mucha sangre y estaba pálida.
Durante cinco o diez segundos callamos. Sentí que fueron horas. Horas que quiero borrar de la mente y que siguen prendidas en mi cerebro como sanguijuelas. No sabía qué decirle, cómo consolarlo. Quería darle un abrazo, pero el protocolo no me lo permitía.
一¿Qué les digo a los chicos, Pancho? 一me preguntó.
一Diles la verdad. No hay otro camino.
一¿Pero cómo Pancho, cómo se los digo?
一Ya encontrarás la forma.
一¿Le pido ayuda a mi madre?
一Sí, ella sabe manejar el dolor.
Quería regresar a la sala, pero sabía que él me necesitaba un rato más. Tenía la voz quebrada.
一¿Y yo, qué voy a hacer, Pancho?, me preguntó. Los focos brillaron de nuevo. Lo vi a la cara. Él vio mi cansancio y mi desvelo, o eso creyó ver.
一¿Qué voy a hacer? 一insistió.
一No lo sé, Eduardo, ya debo regresar a la sala 一le contesté y lo dejé en el pasillo.
Yo tampoco sabía qué iba a hacer sin Gloria.






