Tiple S-U

Mirtha Briñez

Lutina no se recuperaba del susto, nunca se imaginó sin vida flotando en la negrura del espacio. Su cabello lucía desmarañado y cubierto por la fina arena naranja de la superficie marciana, su vestido de flores y mariposas de vivos colores estaba hecho jirones.

Estaba a salvo sentada en su trono de cristal y oro. Entre las manos crispadas sostenía con fuerza la urna en forma de pavo real que contenían las cenizas de los Arturos, los dos objetos más valiosos que poseía, se habían salvado; la silla y las cenizas de sus amados.

Por suerte la Triple S-U había atinado a activar el mecanismo de emergencia para protegerla de una muerte segura. Qué bien hice en invertir e instalar otros programas en el androide. Una tonta máquina diseñada solo para el placer, no era de mucha utilidad, bueno quizás de nuevo tenga que explotar esa cualidad. Todo lo que poseía está perdido en el espacio, pensó Lutina.

Lutina era la última madame, había sido famosa. A los catorce años su padre, un hombre malvado y malviviente, la había vendido a un traficante de mujeres. Cuando los humanos perdieron el interés por el sexo, ella ya poseía su propio negocio y decidió viajar a otros planetas y galaxias con sus androides diseñados para el placer. Su negocio era reconocido por ser único que poseía una Triple S-U (super sensual, sexy y única).

La Triple S-U era el androide más versátil que se pudiera imaginar tenía la capacidad de transformarse en lo que el cliente deseara… desde una mujer diez de siglos pasados hasta una andrógina, que tanto gustó a principios del siglo. Su material era tan resistente que podía soportar el maltrato de los desviados. 

Lutina debido a lo avanzado de su edad no pudo seguir con el negocio, se instaló en la superficie de Marte, no había lugar para ella en las ciudadelas subterráneas, no aportaba nada a la sociedad. Había conservado a la hermosa Triple S-U, por su fuerte material y porque se podían instalar en su sistema otros programas. La hizo su sirvienta y compañera.

Esa mañana un meteorito chocó contra la burbuja de su pequeño palacete haciendo un hoyo por el que estuvo a punto de ser succionada y lanzada al espacio. El androide con fuerza la asió impidiendo que fuera expulsada al vacío con sus escasos bienes, a la vez  activó el mecanismo de emergencia.

―Mi querida Triple S-U creo que tendrás que volver a tu antiguo trabajo, las reparaciones serán costosas.

―Para eso fui diseñada.

―Es cierto, pero no estoy segura que viviré para que me pagues por todo lo invertido en ti.

―No entiendo.

―Los programas adicionales no fueron gratis, me costaron mucho dinero.

― ¿Dinero?

―Claro, no entiendes.

Días después del accidente una nave de transporte de valores se posó sobre la superficie marciana, tenía una falla en su sistema de comunicación, el piloto se dirigió a solicitar ayuda en la burbuja de Lutina, pero ella no poseía ningún dispositivo para tal fin. 

El androide al ver a la Triple S-U quedó impactado con su belleza, le ofreció a su dueña reparar la cúpula a cambio del ella. Lutina que era un águila para los negocios, le propuso los favores de la Triple gratis a cambio de la reparación.

Al despedir al conductor de la nave, Lutina le solicitó que corriera la voz sobre la existencia de un androide tan particular. Meses después las largas filas de naves daban la vuelta a Marte, Fobos, Deimos y más allá.

En una de esas naves vino un joven pecoso con cabellos color de fuego llamado Samuel. Se enamoró a primera vista de la Triple S-U, era su primera experiencia sexual, no imaginó estar con otra que no fuera ella, antes de despedirse tuvo la idea de raptarla y así lo hizo, embistió su nave contra la cúpula que cubría los restos del palacete de Lutina, lanzándola al espacio.

Cuentan los viajeros que han visto los restos de Lutina con su vestido estampado de cayenas multicolores, la urna vacía y la silla de cristal y oro flotando en la inmensidad del espacio; rodeadas de millones de estrellas.