Puentes | Andrés Pino
A ella le gustaban los puentes. Otra personas prefieren las plazas, los parques, los acantilados, pero ella tenia una autentica fijación por los puentes. Por esas construcciones que unen dos puntos que de otro modo estarían irremediablemente separados. Y en concreto, aquel puente sobre la A7, era su puente.
Su casa era pequeña y la relación con su padre asfixiante, así que vivía más sobre el puente de la A7 que en ningún otro sitio. Allí, sentada en la cornisa, con los pies colgando sobre la autopista componía sus canciones, lloraba sus penas o simplemente dejaba la vida pasar. Muchas veces sentía la necesidad de ponerse de pie, con todo su cuerpo al filo del abismo, con los coches pasando rápido bajo sus pies, en esos momentos sentía que podia volar y que deseaba hacerlo. Sabia que nadie la echaría de menos si saltaba.
– Hoy si vas a hacerlo?
La voz de su madre siempre la sacaba de su ensimismamiento, siempre la apartaba del borde. No, hoy tampoco lo haría, volvería a casa con la guitarra a la espalda y la cabeza baja. Recogería a su padre borracho del suelo y lo metería en la cama y pensaría que quizás los dos estarían mejor muertos que rotos y que seria fácil dejar el gas abierto e irse a dormir para siempre.
– Hoy si vas a hacerlo?
No, hoy no mamá. Diría para sus adentros, y arroparía a su padre en la cama y dejaría que un nuevo día volviera a empezar. Y de nuevo vería amanecer en el puente sobre la A7, y el sol bañaría poco a poco su rostro con los ojos cerrados, y empezaría a sentir su calor y a dejar atrás el frio de la madrugada, y sería así un día tras otro.
Hasta que…
-Perdona, ¿vas a hacerlo?
Aquella no era la voz de su madre hablándole desde su interior. Abrió los ojos y vio como un chico subía al muro donde ella estaba, de pie al borde de la autopista.
– ¿Vas a hacerlo? – Repitió él.
– No, creo que hoy no. – Dijo ella.
– Bien, pues si no te importa apártate, porque no quiero hacerte daño. Quizás en el ultimo momento dude y quiera agarrarme a algo para evitar la caída, y nunca me perdonaría arrastrarte conmigo si no es eso lo que quieres que pase.
– Eso significa que tú si que vas a hacerlo? – preguntó ella.
– Si – dijo él – hoy si
– De acuerdo- dijo ella dudando un instante – ¿me podrías hacer un favor? , dile a mi madre que no se preocupe, que estoy bien. Dile que mi padre y yo vamos a estar bien. – Claro, se lo diré
Y ella se bajó del muro del puente de la A7 y comenzó a caminar alejándose, y no miró atrás ni tan siquiera cuando escuchó cómo se inflaba la ropa del chico con el aire de la caída.
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