Llegan las amigas, el sexo, se van los amigos

Seba Smith

Era obvio que algo tenía que pasar, años buscando amigas entre fiestas y carretes tenían que empezar los pololeos. Esto marca un cambio importante ya que no todos encontramos una amiga en el mismo grupo, eso evidentemente era imposible. 

 

En general lo que tendía a ocurrir era, que el que tenía una amiga invitaba a uno de nosotros para conocer a la amiga de la amiga, típico. Hablábamos muy poco de esto, de cómo era la intimidad con las amigas, de si había sexo o no. Nunca hablamos de eso y tampoco de los rollos que se abren al intimar con las mujeres. 

 

A mí tendían a invitarme a todas las fiestas para conocer a las amigas de las amigas o en este caso a la hermana mayor de la amiga. Así conocí a la Pame, una universitaria cinco años mayor que yo. Ella era súper simpática y enganchamos re bien, nos juntamos harto, hasta que me llevó donde yo nunca había estado.

 

— Queríh una piscola Seba.

— Si

— Oye Seba! Y ¿que vai a estudiar?

— No tengo idea

— ¿Pero que te gusta?

— No se, creo que me gusta la filosofía

— Es entrete esa cuestión

— Si, es entretenida la filosofía, pero quizás es mejor estudiar algo más práctico, como mecánica automotriz

— Pero no pensai estudiar algo que dé más plata

— ¡¡¡Medicina Seba!!!

— Con que ropa weon

— Oye Seba, mira, ven acompáñame, te quiero mostrar algo

— Ahh ok dale

 

Me llevo de la mano a la pieza de sus papás, cerró la puerta y nos tiramos encima de la cama a darnos besos, hasta ahí todo bien. Hizo una pausa, se desvistió ahí entendí que esa era « la noche », si, ese momento por el cual había intentado presionar a otras amigas pero nunca me habían dado la « pasada ».. 

 

— Ok Pame, estay segura

— Obvio, ya cállate y ven acá

— ¿Que pasa weon? Estoy tiritando

¡Ayy concha tú madre! Tenis las manos muy heladas

¡Que mierda weon! ¿Por qué no se me para?

Déjame sacarte el pantalón

— Espera, espera, es que quiero mear

— Acá hay un baño

— Ehh, me da lata usar el baño de tus viejos

— Weon estai usando la cama de mis viejos pa jugar conmigo, jajajajaja,  el baño es lo de menos ¿no te parece?

— Tranqui si vuelvo altiro

— Pero que onda, ¡seba!

 

Salí de la pieza agarre mi chaqueta y salí por la puerta.

 

Puta la wea, no sé cómo abrir la puerta.

Pa dónde vai Seba, ¿qué onda?

— Ehh no nada, es que me tengo que ir. ¿Cómo se abre la reja?

— Pero espera un poco me voy contigo.

— No tranqui

 

Me salté la reja antes de que apareciera la Pame y me puse a correr. Tenía las manos heladas y tiritaba. 

 

— ¿Que chucha paso? ¿Por qué no funcionó? ¿Seré fleto? Que chucha, no entiendo nada. ¿No pude? o ¿no quiero? Pero con la Carola si se me para y con la Maca igual, no entiendo justo ahora que me dan la pasá, no funciona, y mira como estay, tiritando el muy weon.

 

Corrí hasta calmarme, y llegué a la plaza donde esperaba encontrar al resto del grupo y para suerte mía ahí estaban. 

 

— ¡¡¡Hola Seba!!! ¿Como estay?

— ¡Bien! Buena Leo, tiempo que no te veía

— Seba, Mira te presento a la Marcela y la Kathy

— Hola, Hola

— ¿En qué están?

— Vamos a ir a una fiesta de unas compañeras de la Marcela.

— Dale, ¿puedo ir con ustedes?

— Obvio, no hay drama

 

Partimos a la fiesta, obvio, no hablé con nadie lo que me había pasado, qué vergüenza, había que esperar otra oportunidad, que más vuelta le iba a dar. 

 

La Marcela era súper linda, cumplía con todo lo que busca la mayoría, rubia, ojos verdes, alta y con un cuerpo súper lindo. 

 

El Leo le estaba haciendo los puntos o intentaba conquistarla. El problema, ella se obsesionó con hablarme, y estuvimos toda la noche conversando hasta que se fue el Leo.

 

— Oye, se te va un ojo pal lado

— ¿Que decís? ¿que se me va a tus tetas?

— Jajajajajajaja, ¡¡¡noooo!!!, de eso ya me había dado cuenta, eres muy mirón, y le mirai el poto a todas las minas

— ¿Dónde la viste?

— Si weon, te voy a llamar la atención. No, pero en serio, a ratos el ojo, ehh el derecho, se va un poco pal lado, como que no sé si me estai mirando.