Estaba buscando aparcamiento y movía la cabeza de un lado a otro sin parar: izquierda, derecha, izquierda, derecha; frenaba, seguía unos metro más, volvía a frenar; el sol rebotaba en los capós de los coches y me iba cegando, hacía muchísimo calor, eso lo recuerdo bien: sentía cómo el sudor me bajaba por el pecho y la camiseta se me pegaba a la espalda; hacía tanto calor que veía el aire ondularse encima de la carrocería y yo que no encontraba ningún sitio, estaba ya desesperado, ¿cómo era posible que no hubiese ni un jodido hueco en pleno agosto? Cogí un cigarrillo y le di al encendedor del salpicadero y entonces sonó esa maldita canción en la radio que me llevó al verano pasado, a un lugar en el que no hacía tanto calor y, si lo hacía, no me importaba, porque estaba con ella y ella me sonreía desde el chiringuito pidiendo un par de cervezas y yo la miraba embobado deseando que la semana no se acabase nunca, pero ahora esa canción dolía, ¡joder, qué si dolía! Y alargué la mano para cambiar de emisora y me quemé aquí: ¿ves? Aquí, justo en los nudillos, y entonces noté un golpe contra el parabrisas y pude ver cómo un balón amarillo se resbalaba por el cristal, pero luego noté un golpe más fuerte que venía del parachoques y creí que me había comido un bolardo y me cagué en todos mis muertos porque me había dado un golpe, me había quemado y encima me había acordado de ella cinco meses después; pero no, no era un bolardo, porque enseguida oí gritos y vi a una mujer que venía corriendo desde el parque mientras a mí me empezaba a temblar el pie derecho que tenía sobre el freno y el temblor me llegó hasta la rodilla y entonces el coche se caló, ¿sabes cuánto se tarda en reaccionar desde que ves el peligro hasta que frenas? 0,75 segundos, quizás algo menos, yo creo que no tardé tanto en pisar el freno y el embrague; en cualquier caso, demasiado tiempo, porque yo me llevé por delante algo que no supe qué era hasta que la mujer llegó y se agachó gritando «¡Miguel, Miguel!» y entonces todo se volvió negro y sentí un pitido en el oído.






