Ahora recuerdo
No puedo más… siento que me falta el aire… Intento abrir los ojos, pero algo me lo impide… Quiero gritar, y la voz no me sale: una tela se me ha quedado pegada a la cara y respiro con dificultad… Escucho muchas voces, vitoreando no sé a quién (está claro que a mí no), y noto que alguien me sujeta por la cintura y los hombros, impidiendo que vaya al suelo… La sensación de ahogo sigue ahí, cada vez más intensa; no me quieren escuchar sollozando, suplicando que me quiten lo que sea que tengo en la cara y me permitan ver qué pasa a mi alrededor… Las voces ajenas son cada vez más fuertes; ahora consigo escuchar lo que dicen: “¡Colgadlo ya, colgadlo ya! ¡Asesino!”… Ahora recuerdo: estoy condenado a pena de muerte…






