Danzando con el viento | Aída Vergara
La montaña se yergue imponente hacia ti, su cumbre te envuelve en un manto de niebla. Te ajustas el arnés y despliegas las alas de tu parapente, sientes la brisa que te acaricia la cara. El sol brilla en el horizonte, el aire está lleno de un silencio expectante. Al lanzarte al abismo sientes la ráfaga que te levanta y lleva hacia arriba. El rugido del ventarrón es ensordecedor, experimentas una mezcla de emociones en tu interior: miedo y anticipación.
El viento dice: “Te acaricio suavemente al principio, susurrandote promesas de libertad de aventura. Te siento temblar de emoción al lanzarte al vacío, envolviéndote con mi aliento cálido y suave. Pero no te engañes soy caprichoso y traicionero”
El paisaje se despliega ante ti como un tapiz de colores y texturas, te sientes pequeño pero poderoso. Al iniciar el recorrido experimentas un nudo en el estómago, aumenta tu adrenalina el viento te golpea con fuerza, agudizando los sentidos. Percibes la libertad,la emoción de volar otra vez, una fuerza extranormal te oprime el pecho ante los cuestionamientos.¿qué pasa si algo sale mal? ¿qué pasa si no puedes controlar el parapente?
Estás suspendido en el vendaval con la muerte cerniendosé sobre ti como una sombra oscura que nubla tu ánima, latiendo tu corazón con fuerza , tus pensamientos se vuelven hacia la persona que más amas: recuerdas a Marisa con la que pronto contraeras nupcias, el amor de tu vida, te aterroriza morir, dejar atrás todo lo que conoces. Si en este instante murieras, morirías feliz de hacer lo que más te gusta, tu pasión, esa sensación de ligereza y libertad que te da al volar.
Repentinamente todo cambia se vuelve más fuerte, El viento te dice: “Cambio de humor me vuelvo frío y cortante te golpeó con fuerza, haciéndote perder el control de tu parapente. Te siento luchar por mantener el equilibrio, pero soy demasiado fuerte. Te llevo abajo, hacia la tierra, con una velocidad y una fuerza que no puedes controlar. Puedo llevarte a lugares increíbles o destruirte en un instante”
Te sientes sacudido, luchando por mantener el control de tus alas inflables. El céfiro te golpea con fuerza sientes la impotentecia, terror. La sensación de caída es intensa, sientes como si estuvieras en una pesadilla de la que no puedes despertar.
De nuevo súbitamente, los aires cambian de dirección, te llevan hacia arriba, a la seguridad de una ladera suave. Te sientes aliviado, agradecido, sabes qué has tenido suerte de haber sobrevivido al vuelo.
Aterrizas suavemente en la ladera, te quedas allí, tendido en el suelo, intentando recuperar el aliento. Estás exhausto, tembloroso, pero también te sientes vivo y agradecido por haber podido experimentar el vuelo.
Aliviado de haber sobrevivido la experiencia cercana a la muerte. Agradecido por haber recibido una segunda oportunidad, valoras la vida, la oportunidad de vivirla con la persona que amas, atesoras cada risa, cada lágrima, cada instante de felicidad que pasaron juntos.
Mientras estás ahí, te das cuenta que el viento no es sólo una fuerza destructiva, sino también una fuerza que puede ser hermosa y liberadora. Sientes humildad, respeto ante la naturaleza debes ser mas cuidadoso en el futuro.
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