Claroscuro
Fernanda Almagro
Blanco y negro
Me miras. Tus ojos verdes, ahora grises claros, me sonríen pícaramente mientras tus labios permanecen suavemente unidos.
Hacía muchos años que no nos veíamos, que no te veía. De repente retrocedí a nuestro pasado. Intenté correr, huir de ti, pero es absurdo huir de los recuerdos porque siempre nos alcanzan.
Tú, que en otro tiempo fuiste todo luz, naciste de nuevo de la oscuridad, empapado en agua, con el olor a nitrato de plata recorriendo la pequeña habitación apenas iluminada por una bombilla roja.
No sé quién intentó atraparte a través del visor para conducirte después de tantos años hasta mí de nuevo. Quizás fui yo. Pero, ¿sabes?, no lo conseguí.
Te observo. El abrigo negro que llevas era verde oscuro. La camisa me imagino que sí era blanca.
Recojo el resto de negativos. Los colocaré en una caja. Sabes que nunca me gustó ser nostálgica, al menos durante mucho tiempo, así que te digo adiós y te pido que cuando te seques te marches sin despedidas absurdas y que no me guardes rencor por guardarte a ti también en la caja.
Polillas
Vosotras, pequeñas aladas peludas que buscáis la luna cada noche, encontráis la muerte en una triste bombilla.
Vosotras, que vivís en las tinieblas, os cegáis ante la inmensidad de un resplandor que creéis astro y, locas de amor y de luz, os lanzáis contra un final fatídico.
El lado oculto de la luna
Escondes parte de tu rostro, tu gran secreto, y nosotros, seres engreídos, creemos que porque no lo vemos habita en la oscuridad abisal. Pero en realidad ese es tu lado real, en el que eres tú misma porque absolutamente nadie te mira, porque allí no aterriza ninguna nave, porque allí el silencio es tal que si pudiésemos permanecer en tu superficie, aunque solo fuera unos segundos, los oídos nos estallarían.
Allí, en tu lado oculto, eres Luna.
Abisales
¿Cómo podéis vivir en la más absoluta oscuridad? ¿Acaso no os dais cuenta de que tanta penumbra es la que os deja ciegos a la mayoría?
Me imagino que a vosotros, seres abisales, os da tanto miedo la luz como a mí la oscuridad.
Vegetal
Emergéis de la penumbra despacio, aspirando el aroma de la luz. Creceréis al abrigo de la gran estrella. Ella, aliada con las nubes, os dará alimento.
Una parte de vosotras abandonará la oscuridad, la otra permanecerá siempre bajo tierra, pero cada parte adorará la sombra o la claridad sin envidia porque sabéis que una sin la otra sois nada.







