Ana Patricia

Amor verdadero

Ella presumía en sus redes el lujoso viaje donde su amado le propuso matrimonio. El diamante de dos kilates lanzaba destellos en la bella puesta de sol que quedó filmada por un mesero cómplice del romántico momento.

Yadira proclamaba amar al prominente notario. Decía qué, por ser un hombre maduro lo encontraba atractivo e interesante. 

Por su parte, el Lic. Vetusto de la Vara les contaba a sus amigos del dominó que ahora sí había encontrado a la mujer de su vida. Sus otros dos matrimonios anteriores fueron desafortunados. 

ꟷ Con esta chica todo será diferenteꟷ afirmaba el señor de sesenta y cinco años.

ꟷ Es muy alegre y madura para su edad porque ha conocido a muchas personas y me eligióꟷ parecía quererse convencer el canoso y arrugado hombre.

ꟷ Debe ser muy eficiente en su trabajo porque ha viajado mucho con los gastos pagadosꟷ aseguró convencido.

 

El diseñador del vestido de novia hizo un gran trabajo para disimular las exageradas nalgas operadas de la joven. La convenció de que el modelo acinturado y con falda amplia estaba de moda para las chicas curvy.

En la elegante estética donde la maquillaron y le hicieron manicure pasaron un largo rato convenciendo a la futura novia de ir con un estilo más natural al que acostumbraba. Las pestañas de alas de mariposa y las uñas largas de fantasía fueron minimizadas. Trataron de disimular las cirugías faciales con los que había cambiado sus rasgos toscos. 

La boda se celebraría en el cumpleaños número veinticinco de ella para hacerlo más especial. Los invitados comenzaron a llegar. Por parte del novio la mayoría gente de la tercera edad y sus tres hijos que eran un poco mayores que la novia. Ellos no querían contrariar a su padre para no ser desheredados. Gente distinguida que acudió a la boda más para divertirse y chismear que porque pensaran que era una unión por amor.

Por parte de Yadira sólo su familia cercana y algunas amigas porque sus conocidos dijeron no saber cómo comportarse en esas esferas.

El reportaje en el periódico y revistas de sociedad ensalzaban a la bella pareja. A ella la describieron como una guapa morena de buena figura. A él como un caballero maduro y atractivo. El fotógrafo ocasionó un momento chusco al confundir al novio con el padre de la novia, que era más joven. Se escucharon risitas y murmullos.

Al ser reprendido, el retratista se defendió diciendo:

¡Váyanse mucho a bailar a Chalma! Para la otra me aclaran que el novio es mayorcito y que la mujer de la vida galante y un poco retocada es la novia.  ¡No manchen!.