¡Pum! | Andrés Pino
Voy a salir corriendo, voy a cruzar el bar tan rápido como pueda, y si empieza a dispararme, esquivaré las balas y alcanzaré la puerta y saldré a la calle y llamaré a la policía y vendrán en apenas unos segundos y seré el héroe de esta historia.
Tengo que seguir agachado, sin moverme; si no me ve, no existo; si no existo, no corro peligro; es pura supervivencia. No es momento de heroicidades, nunca he sido valiente, no voy a empezar a serlo hoy. Noto el líquido caliente extendiéndose por mis pantalones.
Tenía que ser hoy precisamente, joder, tenía que ser hoy que acabo de cobrar la herencia de mi padre. Está pidiendo las carteras a todo el mundo; no puedo dársela, es un cheque al portador y no puedo dárselo. Me lo voy a meter en la boca, o en los huevos, o en el culo. No sé dónde, pero no pienso dárselo aunque me reviente la cabeza con su pistola.
Estoy tranquila, estoy tranquila, no va a tener el valor de hacerme daño; a una mujer embarazada no se le hace daño. Mi bebé va a ser mi escudo. Estoy de seis meses, pero creo que se nota poco aún. Tengo que sacar más la barriga, tengo que sacarla más para no dejar lugar a dudas.
Jesús, dios todopoderoso, sé que no soy creyente, pero tú ya sabes que en este tipo de situaciones todos recuperamos la fe de forma repentina. Si me sacas de esta, Jesús, si salgo con vida, prometo ir a la iglesia cada día y recorrer todas las procesiones de rodillas si es necesario. Jesús, si me has oído, hazme una señal, haz como mínimo que deje de apuntarme con la pistola en los huevos y que escoja a otro como rehén.
Lo estoy haciendo bien, lo estoy haciendo bien; todo el mundo está cagado de miedo, nadie se va a dar cuenta de que el arma es de juguete; parece tan auténtica que hasta el imbécil al que estoy apuntando a los huevos ha empezado a rezar. Si la pistola fuese de verdad, le volaría los cojones ahora mismo en mil pedazos para que todo el mundo soltase la pasta al instante.
A la mujer embarazada no voy a amenazarla, no quiero que se ponga de parto y me complique las cosas. No sé si está empezando a tener contracciones; no hace más que sacar la barriga hacia adelante, con cara de gran esfuerzo. Espero que no me joda y que no esté poniéndose de parto.
El tipo del fondo está sacando su cartera; así me gusta, gente obediente. ¿Qué mierda hace? ¿Por qué se mete ese papel que ha sacado de la cartera por el interior del pantalón? ¿Se lo está empujando por detrás? No puedo creer que se lo esté metiendo por el culo. ¿Se puede ser más estúpido? Te has delatado tú solo, imbécil. Me va a dar igual, hijo de puta, me voy a llevar ese papel igualmente aunque esté manchado de mierda.
¡Joder! Debajo de esa mesa hay otro tipo; ni tan siquiera lo había visto. Está sudando como un cerdo. Es de los típicos retrasados que piensa que si se esconde, está a salvo, como los niños pequeños que se tapan la cara y cierran los ojos y creen que eso les hace desaparecer. ¡Vaya asco! Está tan nervioso que se ha meado encima. Dios, qué combo de estupidez infantil.
¡No! ¡Quieto, hijo de la gran puta! ¡No lo hagas, no lo hagas, no salgas corriendo hacia la puerta! ¡Hijo de perra! ¡No te hagas el puto héroe mamón que vas a mandar a la mierda todo mi plan! ¡Que no corras! ¡Héroe cabrón, ya has tenido que empezar a correr! ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Le pongo la zancadilla cuando pase por mi lado y le salto encima? ¿Le pego con la culata de la pistola de juguete en la boca cuando llegue a mi altura? ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¡Qué hago!
- ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM!
Mierda, no puedo creer que haya gritado eso con la boca mientras movía la pistola como si disparase de verdad. Dios mío, ¿cómo puedo ser tan inútil? ¿PUM? ¿En serio?
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