fbpx
⚠️ PROMO FEBRERO ⚠️ Accede a PREMIUM por solo 49,90€ 29,90€ ⚠️

Azabache | Danny Déniz

Azabache | Danny Déniz

Se abre la puerta. Sales a la arena. Te ciega el sol. Bailas en medio del coso, levantando bien alto tus patas; el piso te arde. Te aplauden. «Muuuchas gracias», bramas. Vas corriendo hacia algo colorido. «¡Ooole!», vitorea el público de la plaza al unísono, y aplauden cuando repites tu coreografía varias veces seguidas. Eres una estrella. Notas un pinchazo, y te paras a pensar. Te hallas tan fatigado que hasta has olvidado cómo has llegado hasta aquí, quién eras, qué has hecho para no estar en casa con el aire acondicionado a tope. Te diriges hacia un hombre que no deja de gruñirte… el muy pesado. Embistes lo dorado, que se baña de rojo. Los aplausos ahora son gritos, ¿qué pasa? Otro pinchazo. ¿Qué…?

 

***

 

—Buenos días, don Cayetano, ¿cómo se encuentra?

—¿Dónde estoy? —logro decir. Veo todo borroso.

—Está usted en el Hospital San Rafael; ayer tuvo un accidente importante en Las Ventas.

—¿Es la veterinaria? Esto… ¿no estoy toro?

—No, caballero. En unos momentos viene la doctora a examinarlo. Siga descansando.

 

Me vuelvo a dormir; de nuevo percibo que soy un toro y cómo me clavan banderillas. Tengo que despertar; no puedo pellizcarme con mis cuatro patas, ¡ayuda! ¡Soy Cayetano, no voy a atacarlos!

—Buenos días, me han dicho que se sentía como un toro, don Cayetano.

—No, doctora, pensaba que era un macho bovino. Debía de estar soñando. ¿Podré seguir toreando? Tengo una corrida importante pronto.

—Ha perdido usted mucha sangre con la cornada, y creo que va a tener que tomarse un largo respiro. Por si acaso, vamos a hacerle una resonancia para comprobar que no hay daños significativos, ¿de acuerdo? Estese tranquilo, que haremos lo posible para que pueda volver a hacer vida normal cuanto antes.

Tantos años de estar dedicándome a esto y ahora me siento poca cosa, sin fuerza para hacer lo que amo. Ahora languidezco en esta cama, y me pesan los cincuenta y cinco años.

 

***

 

«¡Sal, Azabache, sal!», me claman para que salga al ruedo.

Recuerdo con claridad que hace años era humano, un reputado torero. Todavía sueño con esos últimos momentos de vida a dos patas: la luz del cielo que me ciega, la cornada letal, el hospital; siempre despierto pensando que pierdo el equilibrio en el coso, incapaz de sostenerme en pie.

Me merezco este castigo de vivir en el lugar contrario, de haber nacido en el lugar desafortunado. Pero me aterra vivir otra vez mi final; todavía lo padezco: no estoy preparado para revivirlo. No quiero salir al ruedo. Esto no es un juego: es una tortura en vivo y en directo. No quiero pisar la arena ardiente. Qué inhumano me percibo cuando dormito y rememoro mi vida como hombre… preferiría fantasear con lindas vacas. Ser humano es ser cruel.

Me tumbo en el suelo, descansando. Me molestan con un palo, que apenas me hace cosquillas. No quiero hacerles daño, pero es que son muy pesados. Bramo muuuy suave. Y me golpean más fuerte. Me levaaanto y me marco un zapateao alrededor de la plaza: ole yo. Me decido por salir y mostrar mi arte, aunque la tierra arde.

No habrá quién se resista a mis encantos; nadie colgará mi cabeza como trofeo. Seré algo más que un número de una ganadería; seré el rey del espectáculo y, gracias a mí, los toros seremos admirados y respetados. Hoy es mi cuarto cumpleaños. Únanse a esta celebración en la que los toros somos un show de baile, y no de sangre.

Hoy moriré tras mi baile, pero algún día este circo horrorizará a toda la humanidad y nos dejarán vivir en paz, en el campo, sin ser ningún tipo de atracción, ni siquiera musical.

Últimos relatos

Últimos relatos

El Arte de Escribir y la Emoción del Entretenimiento Scrivere, Sognare e Giocare Scrivere, Giocare e Sognare AviaMasters - Juega con Dinero Real en el Casino Online Chicken Road - Juega el Slot Online Penalty Shoot-Out Street - Juega con Dinero Real Plinko - Juega con Dinero Real