fbpx
⚠️ PROMO AÑO NUEVO ⚠️ Accede a PREMIUM por solo 49,90€ 29,90€ ⚠️

Única oportunidad | María Coll

Lucía se da los últimos retoques de maquillaje, en un camerino improvisado dentro de los baños femeninos de la antigua estación de tren, en la que se rodará la última toma del corto de uno de los mejores directores de cine independiente.

Múltiples toques con el antiojeras, para después intentar difuminarlo con una esponja especial para párpados. Acerca su cara al espejo, y no queda satisfecha. Repite con el antiojeras. 

Es imposible ocultar su dolor. Su duelo nocturno. 

Sucedió la noche anterior, durante el postre. Julián estaba arrebatadoramente guapo. Había estado toda la velada, cabizbajo y sin apenas hablar. Fue directo al grano, con un “No puedo seguir contigo”. Después, Lucía recuerda cómo le explicó que, después de terminar el corto, debía volver a su país. Que aquí no tenía trabajo. O algo así, porque Lucía se centró en retirar la primera capa de chocolate del bizcocho que había pedido de postre. Mientras hacía trozos minúsculos con la base de galletas con mantequilla y las ordenaba en líneas rectas y paralelas, Laura recuerda vagamente a Julián llorando, mientras ratificaba un “nuestro amor es imposible”.

Se habían conocido en el castin. Se habían enamorado rodando. Habían roto a punto de finalizar el corto. Ambos lo tuvieron claro desde el primer momento. Nadie sabría nada de su relación. Era importante mantener su privacidad y su profesión alejadas lo más posible. 

Protagonista y coprotagonista. Marc y Lisa. Un tórrido amor entre una multimillonaria y un mendigo. 

 

Julián repasa la última escena una y otra vez. El sol, aunque todavía presente, ya muestra signos de cansancio, y su luz va menguando, dejando sombras alargadas en toda la estación de tren. 

El actor no ha dormido en toda la noche. No puede creer que  nunca volverá a estar con Lucía.

Después del rodaje de su última telenovela, había viajado a España a descansar unos días. Era la primera vez que aterrizaba en la península Ibérica, y tenía mucho que ver. Barcelona, Valencia y Madrid. Fue una casualidad. Fue a ver una obra de teatro a Gran Vía, y alguien le reconoció. “Si te interesa pásate mañana por el castin”. 

Claro que se pasó. Era un proyecto innovador. Una historia de amor. Hasta ahí todo normal. Pero estaría formado por las secuencias rodadas por primera y única vez. Como saliese. Un teatro grabado. Un corto sin más posibilidades de hacerlo bien. La primera y la única.

No era importante su acento mejicano. El papel sería de un mendigo. Daba igual la nacionalidad, aunque, en el fondo, pensaba que el clasismo y colonialismo europeo influyó para que le eligiesen.

Vio a Lucía fumando un cigarrillo en la puerta. A pesar del desagrado que le daba las mujeres que fumaban, no pudo evitar observarla. Su pelo liso cortado al estilo bob enmarcaban un rosto anguloso e increíblemente bello. 

Lo demás es historia.

Hay solo una oportunidad de rodar esa escena. En el ocaso del día, un antiguo tren recorrerá de nuevo las vías, acercándose despacio mientras su chimenea reparte el vapor que sale de la caldera de carbón. 

“Colocaros en vuestras posiciones” grita alguien. La cámara enfoca la estación de tren. El viejo reloj indica cerca de las ocho. Los extras preparados, al igual que el jefe de estación dispuesto a hacer sonar su silbato.

El tren asoma por la última curva. “¡Acción!”.

“Marc y Lisa se agarran de las manos. La frente de ella reposa dulcemente sobre el hombro de él. La levanta lentamente, mientras Marc le aparta con cariño un mechón de pelo.”

—No sé que voy a hacer si ti, Marc —sollozaba Lisa

—Pronto encontrarás nuevos quehaceres —Marc intentaba bromear.

—Nunca pensé encontrar al amor de mi vida y tener que separarnos. Siempre he tenido lo que he querido, menos a ti, Marc. Sigo sin entender por qué te vas, pero ya te dije que lo respetaba.

—Lisa, no discutamos los minutos que nos quedan de estar juntos —Marc abrazó con fuerza a su amor.

“El tren está llegando a la estación. Las personas se aproximan al anden para poder subir cuando pare. Marc mira el tren pensativamente mientras sigue abrazando a Lisa”

—Cuídate mucho Marc —las lágrimas empezaban a brotar de sus ojos azules.

Marc la separó un momento, la miró fijamente, y finalmente susurró:

—No puedo irme, Lisa. 

¿había entendido bien? ¿Julián había dicho que no podía irse? Eso no estaba en el diálogo. Pero tenía que seguir. 

Con el corazón latiendo en la garganta y con las lágrimas asomando susurró.

—¿Te quedarás conmigo? ¿para siempre?

—Para siempre….Lisa.

Julián y Lucía se dieron el beso más tórrido de la historia, en la única escena donde se suponía que se daba lugar la despedida entre Marc y Lisa.

Todo el equipo de rodaje sonrió. 

¡Corten! 

Últimos relatos

El Arte de Escribir y la Emoción del Entretenimiento Scrivere, Sognare e Giocare Scrivere, Giocare e Sognare AviaMasters - Juega con Dinero Real en el Casino Online Chicken Road - Juega el Slot Online Penalty Shoot-Out Street - Juega con Dinero Real Plinko - Juega con Dinero Real