fbpx
⚠️ PROMO AÑO NUEVO ⚠️ Accede a PREMIUM por solo 49,90€ 29,90€ ⚠️

Trapillos | Ana Efigenia

Me abracé al viento cuando me susurraba canciones al oído. Cerré los ojos y me dejé acunar a su merced, sin darme cuenta de que había entrado en otro mundo. Olía a dulce: a gominolas quizás, o… a risas, a galletas caseras, a carreras, a besos añorados de abuela, a envidia de la buena, a tranquilidad, a soñar… Llegué hasta “El Árbol Solitario”; al visualizarlo a lo lejos, corrí tan rápido que sentí que me chasqueaban las rodillas. Una vez que lo tuve enfrente, me emocioné, y rompí a llorar. Estaba igual: pelado de hojas; con la corteza rugosa; con la sonrisa ebria; con los brazos en cruz, esperando para abrazarme; y con aquel aroma inconfundible. Dibujé una mueca en mis labios a la vez que con la lengua lamía mis lágrimas. Subí al columpio y me impulsé con el balanceo de las piernas hasta conseguir patear las nubes. Se me escaparon unas carcajadas que acariciaron mi alma.

—¿Qué haces? —escuché de repente. Dejé de mover las piernas para que el viento no silbara y poder estudiar la voz—. ¡Me has dejado tirada de mala manera! ¿Qué te has pensado?, ¿que soy un trapillo?

—¿Quién eres?

—¡Mira hacia abajo, bobalicona! —Sobre el pie del árbol había una muñeca de trapo, sucia y desnuda—. ¿Qué hiciste con mi ropa? ¡Llevo vagando una eternidad en paños menores! ¡No tuviste ninguna consideración! —Abrí los ojos con tanto empeño que sentí dolor.

—Sí, ¡sorpréndete ahora! ¡No te digo! ¡Qué pronto me desechaste! Recuerdo el día que me metiste en la bañera por primera vez… el agua estaba calentita y fuiste cuidadosa conmigo, aunque me dejaste los rizos hechos jirones. Las siguientes veces, después de meterme en un barreño con agua helada y con el jabón de aceite, que olía a rayos, me tendiste sujetándome de los pelos lacios que me habías dejado.

—Pero… ¡las muñecas no hablan!

—¿Cómo que no hablamos? ¡Y escuchamos! ¡¿O te crees que se me han olvidado las veces que tuve que sufrir tus charladurías?! —Me bajé del columpio y cogí la muñeca. Me fijé en ella y la revisé cuidadosamente. Tenía un moflete pintado con rotulador rojo y una raya verde en una de las manos, la espalda abierta porque el velcro no pegaba y un pie deshilachado—. ¿Ya no te acuerdas de los tatuajes que me hiciste? ¡Anda que me dejaste bonita! ¡Ya se te podía haber dado mejor pintar!

—¡Basta! ¡No me acuerdo de ti!

—¡¿No te acuerdas de mí?! Pues a mí no se me han olvidado las veces que escribiste mi nombre en la lista de los Reyes Magos, ni tampoco las veces que lo tachaste en víspera de la fiesta. Conté los años que tardé en llegar a tus manos y los sufrí en mis trapos. Aquel día, que desenvolviste la caja donde me habían metido y me sacaste con tanta ansia que no te percataste de que tenía el cuello atado con una brida y casi me desgañitas, a pesar de ello, fui la muñeca más feliz del mundo. Me abrazaste y no me soltaste en todo el día, ¡qué digo en todo el día! ¡En todo un mes!

—¡Qué exagerada!

—¡¿Exagerada?! Me dabas de comer de tu plato, me metías en la mochila de la escuela, me sentabas a tu lado cuando veías la tele, me presentabas a tu familia… ¡Éramos felices!

—Y… ¿Qué pasó?

—¡¿Y qué pasó?!, ¡¿y qué pasó?! ¡Pues qué va a pasar!… ¡que creciste! —Sentí un pinchazo en el estómago, un mareo inminente, una ceguera momentánea, un vértigo atroz, y un miedo silente que me asfixiaba. Solté la muñeca sobre las raíces del árbol y corrí despavorida colina abajo hasta dejar atrás mi infancia. 

 

Una violenta ráfaga de viento me tiró al suelo. Para poder levantarme, tuve que aferrarme a un árbol que tenía cerca. Las rodillas me fallaron varias veces seguidas y no conseguí erguirme hasta el tercer intento. Trastabillando, llegué a casa y, sin mediar palabra me dirigí hacia el armario de mi habitación. Recuperé una bolsa de tela (de recuerdos) que había guardado allí recién mudada. Saqué ramas secas, varias cartas, una bolsa de canicas y el traje de una muñeca. En mi bolso, sin saber cómo, apareció una muñeca de trapo, sucia y desnuda.

Últimos relatos

El Arte de Escribir y la Emoción del Entretenimiento Scrivere, Sognare e Giocare Scrivere, Giocare e Sognare AviaMasters - Juega con Dinero Real en el Casino Online Chicken Road - Juega el Slot Online Penalty Shoot-Out Street - Juega con Dinero Real Plinko - Juega con Dinero Real