fbpx
⚠️ PROMO FEBRERO ⚠️ Accede a PREMIUM por solo 49,90€ 29,90€ ⚠️

Mientras dormía | Sandy Manrique

Mientras dormía | Sandy Manrique

Me estaba volviendo loca. No le dije a nada a Paul ¿Qué pensaría? ¿Que era una madre inadecuada para nuestros hijos?. 

 

Cada día me sucedía algo distinto. Un día despertaba cocinándome bajo las sábanas (mi esposo y yo dormíamos en recámaras separadas). Era una sopa, me fundía en las sábanas cual lava derramada. Entonces me daba un baño con agua helada, agua que laceraba mi piel, me negaba a ser una niña nerviosa, renuente a hacer lo que se necesitaba. Antes un golpe de agua me avivaba, ahora mi cuerpo repudiaba igual calor que frío. Al salir, con una toalla arropando mi cabello, asimilaba que seguía viva.

 

Paul era distinto conmigo, yo no sabía qué hacer para que las cosas regresaran a su normalidad. Me hablaba poco  y no me escuchaba, aunque a ciencia cierta nunca lo había intentado.  Siempre entretenido en su móvil o en su computadora. Yo desconocía sus contraseñas. Poco me importaban, tenía mucho encima.(Era un alivio que los niños estuviesen en un colegio lejano,  en el que Paul insistió en inscribirlos).

 

No me sentía yo misma. Pareciera como si hubiese sido arrancada de mí, como si toda yo fuera una raíz extraída desde el centro de la tierra. Halada sin tacto, arrojada por ahí nomás. Ahí me había quedado yo palpitando, en busca de un lugar, botando de un rincón oscuro a otro, sin que pudiese ser escuchada por nadie,  sin ser entendida. Algo me dolía, no me quedaba claro qué.

 

Hace  una semana me convertí en lobo. Sentí mi cuerpo resquebrajarse hasta dejar surgir a un animalejo detestable y flaco,  con una fuerza desmedida, una furia interna que amenazaba explotar.  Pude verme en el espejo de cuerpo entero de mi cuarto. Rugí hasta que mi interior se sintió liberado y antes de cambiar de opinión salí a correr por el jardín que se conecta a un bosque deslizando mis patas veloces. Ataqué a todos los animales vivos que encontré en mi recorrido. ¡Me gustó sentirme libre y voraz!

 

Me pareció un horror abrir los ojos y ver que estaba de vuelta en casa. ¿Había sido un sueño? ¿Una premonición? Cuando estuve  de regreso en la realidad noté mis uñas ensangrentadas. No quise contarle a Paul aunque el miedo seguía conmigo. Lavé mis manos, usé un cepillo para dejarlas prístinas. Hice mis pocos deberes en automático, regresé a la cama. Estaba agotada.

 

Los mejores días me sumía en una calma superficial.  Con humor de recién casada, tomaba té y comía platillos sanos . En un día así llegó Paul a contarme que necesitaba mi apoyo para enfrentar un problema.Cuando supe el motivo me quedé sentada en la sala, absorbida por una oscuridad repentina. Me quedé hurgando las uñas de mis manos, como si las respuestas estuviesen escondidas bajo mis cutículas. No había nada.

 

Tantos años haciendo el papel que debía. Un ama de casa tragándose sus problemas  para sacar lo mejor de sí . Sonrisas en donde solo había dolor, suspicacias, miedos. Saqué mi diario, solo para despedazar páginas en blanco. Cuando pensé en a quién podría contarle supe que estaba sola. Ni mi madre me creería. Nadie se interesaría porque aparentábamos ser la pareja perfecta.

 

Ayer que acompañé a Paul a la policía para enfrentar su acusación me llamaron también a mí. Yo estaba muy apenada, la neblina en mi mente era secundaria, desbancada por ser esposa de un pervertido acusado de husmear bajo la faldas de una mujer en el supermercado y filmarla en su celular.  

 

No me hablaban para eso. Me mostraron decenas de videos donde yo era la protagonista.  ¿Yo? ¿Qué hacía ahí yo? ¿Ojos cerrados, cuerpo al aire? Juguete de hombres desconocidos. La oscuridad  me arropó y estuve inconsciente durante varios días. Cuando desperté  pude escuchar que sería ingresada en rehabilitación porque Paul me había mantenido medicada con ansiolíticos para tenerme en estado inconsciente.

 

Él mismo había filmado los videos y los había compartido. Sentí un rugir salvaje habitar en mi pecho, una loba fastidiada que desde ahora mantendría la barbilla levantada. No me apenaba ni apenaría nada. La vergüenza no era mía. Estaba  en tiempo para restituirme. El camino sería largo. Lo primero fue llamar a mis hijos. Contarles.

Últimos relatos

Últimos relatos

El Arte de Escribir y la Emoción del Entretenimiento Scrivere, Sognare e Giocare Scrivere, Giocare e Sognare AviaMasters - Juega con Dinero Real en el Casino Online Chicken Road - Juega el Slot Online Penalty Shoot-Out Street - Juega con Dinero Real Plinko - Juega con Dinero Real