fbpx
⚠️ PROMO AÑO NUEVO ⚠️ Accede a PREMIUM por solo 49,90€ 29,90€ ⚠️

La señal

Olga Cárdenas

Daniel disparó directamente a la cabeza del ciervo para terminar con su agonía. Tomando precauciones, sacó la pata de la trampa para después amarrarlo.  Con esa presa, más su reserva, tendría carne hasta el final del invierno. 

Comenzó a caminar con el animal sobre la espalda. Sus pies se hundían en la nieve que dejó la tormenta, pero no le preocupó, pues se encontraba a apoca distancia de la cabaña. 

Sobresaltado detuvo su andar al descubrir unas huellas. No tenía idea de quién eran, pues se creía solo en ese lugar. Tuvo la impresión que serían de algún adolescente, por el tamaño. Continuó observándolas, y para su sorpresa, terminaban a escasos metros de su cabaña. 

Bajó su carga para buscar en los alrededores otras huellas que le indicaran por dónde regresó la persona, pero al no encontrarlas, se confundió más. Viendo que no podía perder el tiempo porque se acercaba una nueva tormenta, cargó el animal para continuar su camino. 

Después de echarle leña a la chimenea se sentó junto al fuego a calentarse.  Mirando como las llamas subían y bajaban a placer se quedó profundamente dormido. No le dio importancia al ciervo, lo destazaría cuando despertara. 

Un ruido en el exterior llamó su atención. Se pegó a la ventana para ver de qué se trataba, y al hacerlo, un par de ojos quedaron frente a él. No supo si era una persona, o un animal. De un salto tremendo por el susto cayó de espaldas. Rápidamente corrió por el rifle, abrió la puerta, y se puso en alerta. 

Caminó por el cobertizo, pero no había nadie. Desvió la mirada hacía el camino, y aunque encandilado, distinguió a una persona que se confundía con la nieve, por su vestuario. De grandes zancadas entró por su morral del que jamás se separaba, porque en él tenía lo indispensable para sobrevivir. Cuando salió dispuesto a verificar quién era, no había nadie.

Llegó hasta donde vio al intruso solo para encontrarse con lo mismo del día anterior; huellas en un solo sentido. Lo alertó un fuerte gruñido que escuchó a sus espaldas, y al voltear, algo enorme se le lanzó encima. El manoteo desesperado de Daniel por defenderse lo hizo despertar. 

Se quedó un rato meditando su sueño. No sabía a ciencia cierta qué lo había atacado, pero algo le quedó claro; la figura que vio entre la nieve era de una mujer. 

A la mañana siguiente la curiosidad le ganó, y fue al lugar de su sueño. Grande fue su sorpresa al encontrar las mismas huellas en la nieve, pero, además, estaba también un objeto de metal. 

Al observarlo con detenimiento sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. La peineta con adorno de mariposa le recordó a su esposa. Ella tenía una igual. 

Aunque desde hacía tiempo ya no le llamaba la atención sentarse en el cobertizo para ver caer los cristales de nieve finos, que en un tiempo le dieron tranquilidad, ocupó un asiento, con el propósito de analizar lo ocurrido. 

***

Meses antes su esposa Penélope había desaparecido. La conoció desde niña, fueron novios eternos, una pareja feliz.  No entendía por qué se alejó sin dejar una nota. No supo si lo abandonó, o se fue con otro, solo que un día despertó en su cama, y ella no estaba. Se fue sin llevarse ropa ni documentos, únicamente su bolsa de mano y algunos artículos. Fueron muchos días de búsqueda, sin encontrar rastro alguno.

Ese fue el motivo por el que se remontó, para intentar olvidarla.

***

Continuaba desconcertado. Acaso las pisadas eran del lobo que se convierte en mujer, o tal vez de un ángel.  Creyente de las leyendas aceptó esas versiones, pero no encontró explicación al objeto aparecido. 

Se le ocurrió que podría ser una señal de Penélope. Corrió por la peineta, pero ante la conmoción, no logró recordar donde la guardó.

Quiso regresar de inmediato al lugar donde estuviera con su amada por última vez, pero las tormentas no se lo permitieron.

 Con la vista fija en el camino Daniel ve pasar los días en espera de la nueva estación. De vez en cuando estira la mano para atrapar cristales de nieve, rogándoles que envíen otra señal.

El Arte de Escribir y la Emoción del Entretenimiento Scrivere, Sognare e Giocare Scrivere, Giocare e Sognare AviaMasters - Juega con Dinero Real en el Casino Online Chicken Road - Juega el Slot Online Penalty Shoot-Out Street - Juega con Dinero Real Plinko - Juega con Dinero Real