La cebra y el cocodrilo

Araceli de Carlos

Casilda trotaba feliz a beber al río. Era la cebra más rápida de la manada y, como tantas veces, acababa de conseguir escapar del ataque de unos leones. Se sentía invencible, y no le daba miedo alejarse del grupo. 

Se agachó a beber. Tan confiada estaba que no se dio cuenta de la presencia de Alex, un inmenso cocodrilo oculto tras unos arbustos en la orilla. Estaba tan cerca que este vio su oportunidad de lanzar un ataque sorpresa. 

Pero la veloz Casilda consiguió escapar sin problemas y, con un tono burlón, se dirigió al cocodrilo: 

—No sé cómo pensaste que podrías atrapar a la cebra más rápida con esas patas tan cortas. Estoy totalmente fuera de tu alcance.

 —Eso ya lo veremos —respondió con aire misterioso el cocodrilo. 

Pasado un tiempo, la comida empezó a escasear, y la manada de cebras decidió que había que cruzar el río en busca de mejores pastos. La estrategia era aprovechar una sección del río que no cubría y hacerlo todas juntas para protegerse entre sí. Pero Casilda, que estaba impaciente y se sentía muy segura de sí misma, no esperó a que el grupo se organizase. “Frente a mi veloz galope, no tiene nada que hacer ese cocodrilo de patas cortas”,  aseveró mientras se adentraba decidida en el agua. 

Empezó a correr, pero enseguida notó que la corriente y el suelo embarrado dificultaban su avance, que no era tan rápido como en tierra. El cocodrilo se acercaba peligrosamente sirviéndose de sus patas cortas a modo de aletas, mientras el resto de las cebras contenían el aliento. Alex consiguió acercarse lo suficiente como para lanzar su mandíbula a las patas traseras de la cebra, que ya estaba a punto de alcanzar la otra orilla. Casilda sintió los dientes del cocodrilo, pero fue capaz de revolverse y lanzar una coz que consiguió desestabilizarlo. Esos segundos fueron clave y, por fin, exhausta y herida, llegó al otro lado. Pero la cebra que salió del río no era la misma que había entrado; su arrogancia se había quedado en la otra orilla y en adelante sería mucho más prudente y humilde.