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Ana Moitas | Mi padre

Portada de Ana Moitas | Mi padre

Mi padre
Mi padre se deja un pelo (en ocasiones dos) sin afeitar, debajo de la nariz. No puedo dejar
de mirar esos dos pelos (en ocasiones uno), que se deja sin afeitar debajo de la nariz.
Cuando habla y sopla el aire por las fosas nasales, esos pelos se mueven. Se mueven
porque el aire los sacude. «¡Papá, aféitate bien, que no me gustan los pelos que te dejas
sin afeitar y que se mueven cuando expulsas el aire!», pienso, pero no me atrevo a
decírselo. Un día, se afeitó todos los pelos… solo un día. Ese día, lo miré extrañado. No
parecía mi padre: le faltaban los pelos que se dejaba sin afeitar debajo de la nariz y que
se movían cuando hablaba. Me dio rabia que se hubiera afeitado todos los pelos ese día.
«¡Papá!, ¿por qué te has afeitado todos los pelos?», pensé, pero no se lo pregunté.
Mi padre se recorta poco la uña del dedo meñique de la mano derecha. Él dice que es para
sacarse los mocos. Y es cierto; la usa para sacarse los mocos. Lo he visto. También he
visto como luego saca el moco de la uña meñique de la mano derecha y hace pelotillas
con este hasta que lo lanza al aire, usando los dedos índice y gordo de la misma mano.
«¿Por qué los lanza al aire?», me pregunto; pero nunca a él. Entonces imagino que un día
mi salón estará lleno de bolitas de mocos de mi padre que se saca con el dedo meñique
de la mano derecha.
Mi padre se tira pedos. Yo también, pero los pedos de mi padre son más grandes y más
apestosos. Cuando me tiro un pedo mi padre me dice: «¡Serás cochino!». Yo me pregunto
por qué mi padre me llama cochino si sus pedos son más gordos. Luego, pienso en una
palabra más gorda que cochino, que corresponda con los pedos de mi padre para poder
decírsela. Pero nunca la encuentro, o si la encuentro no me atrevo a decírsela. Por
ejemplo… un día pensé en llamarle jabalí, porque son cochinos con cuernos, al igual que
los pedos de mi padre, son pedos con cuernos.
Mi amiga Vega me dijo que su padre era muy guapo, yo le respondí que el mío era
bombero. No le dije que mi padre también era guapo porque mi padre es un poco feo. Un
día le escuché decir a mi padre que su hijo era el más guapo, aunque en realidad no lo fuera, pero que para él siempre lo sería porque era su hijo. Mi padre es mi padre, y siempre
será mi padre, pero no es guapo. Por eso digo que es un poco feo. Para no decir que no es
guapo. Yo soy más guapo que mi padre, eso dice mi madre, aunque los pedos de mi padre
sean más grandes y más apestosos.
«¿Puedo traer a mi amiga Vega los viernes como tú traes a tu amiga Berta?», le pregunté
un viernes a mi padre. «Sí, puedes traerla siempre y cuando no le digas a mamá que te he
dejado traer a tu amiga Vega», me respondió. No le pregunté que, si podía decirle a mamá
que él traía a su amiga Berta, porque si no podía decirle que venía mi amiga Vega, entendí
que no podía decirle que venía su amiga Berta. Otro viernes mi mamá no fue a trabajar.
Yo no invité a mi amiga Vega y mi padre no invitó a su amiga Berta. «Mamá, ¿puedo
invitar a mi amiga Bloson?», le pregunté. «¡Claro!», respondió. «¡Papá! ¡Mamá me ha
dejado invitar a otra amiga!, ¡asiqué tú también puedes!», grité.

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