Amigo de aire gris | Aída Vergara
El humo lo acompañó siempre. Cada mañana, el tabaco ardía lento entre entre sus dedos, dejando un rastro amarillento en sus uñas y una sombra gris en el aire. Nadie en la casa podía escapar del olor que impregnaba paredes, ropa y recuerdos. La tos era constante, como un tambor anunciando un final inevitable, pero él lo ignoraba: encendía otro cigarro y sonreía, como quien saluda a un viejo compañero.
Ahora entiendo: ya no respiro. El humo me llenó los pulmones hasta robarme la vida, aún así no lo maldigo. Murió mi cuerpo, pero no mi lealtad. El tabaco fue mi más fiel amigo… y con él me fui.
Últimos relatos

8 de marzo de 2026
Leer relato

8 de marzo de 2026
Leer relato

8 de marzo de 2026
Leer relato

1 de marzo de 2026
Leer relato

1 de marzo de 2026
Leer relato

1 de marzo de 2026
Leer relato

22 de febrero de 2026
Leer relato

22 de febrero de 2026
Leer relato