Amigo de aire gris | Aída Vergara
El humo lo acompañó siempre. Cada mañana, el tabaco ardía lento entre entre sus dedos, dejando un rastro amarillento en sus uñas y una sombra gris en el aire. Nadie en la casa podía escapar del olor que impregnaba paredes, ropa y recuerdos. La tos era constante, como un tambor anunciando un final inevitable, pero él lo ignoraba: encendía otro cigarro y sonreía, como quien saluda a un viejo compañero.
Ahora entiendo: ya no respiro. El humo me llenó los pulmones hasta robarme la vida, aún así no lo maldigo. Murió mi cuerpo, pero no mi lealtad. El tabaco fue mi más fiel amigo… y con él me fui.
Últimos relatos

12 de julio de 2026
Leer relato

12 de julio de 2026
Leer relato

4 de julio de 2026
Leer relato

4 de julio de 2026
Leer relato

28 de junio de 2026
Leer relato

28 de junio de 2026
Leer relato

28 de junio de 2026
Leer relato

21 de junio de 2026
Leer relato